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¡Cácaro! ¡Acción! es un blog acerca del cine.

En este blog me doy a la tarea de publicar estrenos, noticias, trailers, mi opinión de las películas y artículos que demuestran mi pasión por el séptimo arte.

Soy Daniela, estudiante de Comunicación en la Universidad Panamericana y a lo corto de mi carrera me he dado cuenta que tengo un enorme interés por hacer cine. Me encanta poder estar detrás de la cámara y ver las historias que muchas veces vemos en la pantalla grande, pero desde otra perspectiva.

Mi hobbie es ver películas, pero mi pasión es hacer películas.

 

¿Por qué ¡Cácaro! ¡Acción!?

Es un juego de palabras relacionadas con el séptimo arte, desde la producción hasta la proyección.

¿Les suena “Luces, cámaras, ¡acción!”? Acción, es la palabra que grita el director al correr la cinta y el audio para que en ese momento los actores puedan iniciar su parte.

 

 

La historia del cácaro es muy sencilla pero si quieren leer el artículo completo se los dejo abajo.

En México se les llama cácaro a los proyeccionistas, es decir, a los que hacen rodar la cinta en las salas del cine. Si en la sala no inicia la película, se ve mal o no se oye se le grita al “cácaro”, ¡cácaro! para que “despierte” y lo corrija.

Por lo tanto, si se grita ¡acción! es porque va a empezar a hacerse una película y si se grita ¡cácaro! es porque va a empezar a proyectarse una película.

 

De la claqueta a las palomitas es lo mismo, significa el inicio de una grabación o filmación de una película hasta que la vemos con palomitas.

Una claqueta es la herramienta que (por lo general) los continuistas o script supervisors usan para mostrar la toma y la escena que se está realizando. El sonido que produce al chocar las dos tablas es para sincronizar audio y video y facilitar el trabajo de los editores.

 

 

Y las palomitas son… bueno, ya saben qué son palomitas. Pero sin duda, son elemento básico del cine porque cuando entramos al cine lo primero que percibimos es el olor de palomitas con mantequilla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes: www.matematicasmisticas.com, www.gonemovies.com, www.rollonamerica.com y www.simplyasseenontv.com

El Cácaro

Don José A. Castañeda era un popular empresario de cine en esta ciudad, en 1909 abrió un cine llamado “Salón Azul” y para ese entonces, era muy común que los asistentes a la sala pidieran a gritos: “Explíquenosla don José; explíquenosla don José”. Estribillo que después se transformó en un silbido con la misma tonada. Castañeda se hizo muy popular, porque el mismo inventaba los sonidos y los diálogos de las películas que proyectaba. Se situaba a un lado de la pantalla y ahí comenzaba su show de sonidos y palabras. Este señor tenía un empleado de nombre Rafael González, quien era el encargado de la proyección en la carpa Cosmopolita, que estaba ubicada en la calzada Porfirio Díaz (hoy Calzada Independencia).

Resulta que la Sociedad de Manipuladores y Ayudantes de Cinematógrafo demandó a Castañeda, “a causa del deficiente desempeño de su empleado Rafael González”, y se pedía que se empleara a una persona competente para encargarse del proyecto, pues decían que el muchacho que lo manejaba lo hacía sin ningún “conocimiento en el ramo” y esto era muy malo para la concurrencia.Después que los inspectores vieron que no había faltas, declararon improcedente dicha demanda, el muchacho, Rafael González, estaba picado de viruela y su patrón (Castañeda), se refería a él con el sobrenombre de “Cácaro”.

Según Ignacio Villaseñor, nos cuenta: Al tiempo en que don José se ponía al frente de la pantalla para explicar la película, Rafael se encargaba del proyector. La manipulación en aquellos tiempos se hacía con una manivela, a la cual el proyeccionista tenía que dar vueltas con cierto ritmo para que el movimiento de la imagen no se viera muy rápido o demasiado corto. Así que Rafael, al ponerse a proyectar, fue presa del nerviosismo en las primeras ocasiones y después, ya que se creyó con práctica en el oficio, era su costumbre quedarse dormido. Entonces, don José le gritaba: “¡Cácaro!”.

Con el tiempo, la concurrencia le ganaba el grito de “¡Cácaro!” a don José, ante cualquier falla en la proyección. Y así, el público asistía más con el ánimo de divertirse con las explicaciones de don José y gritándole al “‘Cácaro”, que por las películas que se proyectaban. De aquí se difundió la expresión para nombrar en general a todos los proyeccionistas en México.

Fuente: www.guadalajara.net/html/tradiciones/04.shtml

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